Emociones en grises

Emociones…el amor. Cómo se sobrevive a él?

Parece fácil, pero para alguien como yo es todo un reto.

Porque el amor es un sentimiento, una emoción, y en ese terreno el cerebro no tiene el hueco suficiente.

Recopilo información, la estudio, la analizo profundamente y sólo entonces tomo una decisión.

Hasta que me enfrenté al amor. Para empezar, qué es eso del amor? Se puede amar profundamente a tus hijos, a tu familia, a tu pareja, a tus amigos…todo ello es amor, pero tan diferente a su vez…

Hasta que me planteé mi vida simplemente me dejaba llevar. Enterré ese carácter curioso, aquel que me acompañó desde niña haciendo desesperar a mis padres por cuestionarme cada cosa que ocurría.

No hace tanto tiempo que volvieron las cuestiones a mi loca cabecita, incluso me cuestiono mis creencias más profundas (una vez me preguntaron si se podía estar enamorado de dos personas a la vez. Contesté que no, pero ahora no estoy tan segura de ello. Se puede, quizá de manera diferente, de cualidades distintas y no completas como para cambiar tu vida, pero se puede).

Este último año ha sido un año de cambios,profundos cambios más bien. Han entrado y salido personas de mi vida, he recibido mucho más de lo que he dado yhe dado más de lo que he recibido. Porque en las relaciones con otros nada es equitativo.

Ojalá tuviera la capacidad de medir, ahí entra mi cerebro. Ojalá pudiera dar mis ganas y mi tiempo a quien día a día me busca, a veces me siento tan injusta que duele.

Pero esas cosas pasan porque es el corazón quien manda. Dejaré que sigan pasando sin sentirme culpable, tampoco sé qué pasará si lo permito, y es que a veces dar tiempo y compartirlo es lo único necesario para que todo cambie.

Y sólo digo quizá porque, en el fondo, mi parte racional sigue presente en todo lo que hago aunque poco a poco sienta que “me dejo vivir” sin pensar más allá.

En el fondo Magnus Bane tiene razón. El amor es una emoción y las emociones no son blancas o negras. Hay con quien se me eriza la piel con un simple “hola” o un cruce de miradas. Y eso, eso no es razón ni se puede controlar.

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