Desde tus cinco años

Tu mirada de 5 años es diferente. No hay maldad, solo cabe curiosidad.
También es cierto que todavía estás en construcción, especialmente de manera emocional. Y es que el ser humano se ve completo desde fuera y nos olvidamos lo importante que es crecer por dentro. Como todo aquello que lo se ve, solemos descuidarlo.

Ayer me contabas que tu amigo Diego destruyó tu castillo, aquel que te estaba quedando tan bien, del que te sentías tan orgulloso.
Irremediablemente lloraste, estabas triste.

Luego me dijiste que Diego te pidió 12 veces perdón, y no sólo eso! Sino que también se juntaron con él Carlos y Martín para hacerte otro castillo de arena.

Con voz seria y herida, continuabas tu historia. No lo querías, no te vvalía no estaba tan bien como el tuyo, nunca ibas a perdonar a tu amigo.

Yo sin embargo sonreía porque ya con cinco años tengas gente así a tu alrededor.
Algún día aprenderás a mirar con otros ojos y sabrás que lo importante no es el castillo; valorarás que hay gente cerca de ti que te apoya cuando estás triste, gente a la que le importa cómo te sientes, gente que no duda en acercarse a ti para arroparte, darte la mano, compartir silencio o construir un nuevo castillo con tal de verte sonreír.

Me alegra saber que tan pronto estás rodeado de las cosas que realmente importan, que tienes ese “algo” que los demás aprecian.
Ahora sólo falta tiempo y madurez para que abras los ojos y sepas apreciar los regalos que te da la vida.

Una de cine

Y todo empieza sin saber qué ver un sábado a mediodía con tu hijo de 5 años.

Estaba en mi lista de pendientes en cuanto a lecturas se refiere. Soy de leer el libro antes de ver la peli, pero H vio un castillo “con patas de gallina” como dice él y no pudo resistirse.

De primeras no le presté mucha atención. Poco a poco consiguió que mis ojos pasaran más tiempo en la pantalla que en el libro. Terminé cerrando las hojas que me llevaban a otra aventura para centrarme en un solo camino; aquel que me haría volar por el cielo en un castillo ambulante.

No he dejado de pensar cómo transmitir lo que he sentido mientras veía la peli, pero son demasiadas cosas. Cuando pasa eso, lo mejor es dejar en barbecho y organizar emociones.

Mientras, no dejaré de recomendarla, es una película mágica.

Me quedo con una frase que lo dice todo: “El corazón es una pesada carga”, pero nadie puede vivir sin él.

Bendita carga que me hace sentir como siento ahora.

Me declaro fan del Studio Ghibli.

Echando de menos que el tiempo se detenga

Hay momentos en los que el tiempo se detiene.

Mi cabeza acurrucada en el hueco de tú cuello. Mi nariz acariciando tu piel mientas tu olor viaja hasta mi cerebro para convertirse en recuerdo.

Mis brazos rodeando tu cuerpo intentando hacer eterno ese instante. Mi pecho contra el tuyo queriendo ser uno.

Porque aunque no lo diga, muchas noches me acuerdo de ti y sueño contigo.

Y hoy sí. Hoy si lo lees, no dudes que ese cuello es el tuyo, que mataría porque hoy fuera un “contigo”, que la palabra pasión crece y coge sentido a tu lado.

Incontrolable


“- Eres enorme.
+ Es lo único que siempre deseé para mí. Oh, Peter, nunca había sentido nada tan grande. Es lo más grande que he sentido nunca, y nunca había sido lo bastante grande como para sentirlo. Peter quiero darte un beso. (Peter piensa que es un dedal). No, uno de verdad. (Le besa) Te quiero, Peter Pan.
– Y yo… Yo quiero a Moira… “

Hay películas eternas. Películas que no te cansas de ver, que se te clavan muy adentro destacando una u otra imagen según el momento que estés viviendo.

Sonrisas tiernas, carcajadas limpias, lágrimas tristes, lágrimas de emoción.

Repiquetear

En la soledad de la noche, tumbada en la cama, escucho cómo repiquetean las gotas de lluvia contra el cristal.
Tiro del nórdico para que tape cada centímetro de mi piel intentando escapar a otra realidad.

Y es que la lluvia, como los problemas, no se vive de la misma manera si no eres tú la que se moja.

Foto de nosinmariposas.wordpress.com

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