Deja vú

Están la cabeza, el corazón y la entraña.

Los dos primeros se pueden equivocar, la tercera pocas veces me falla.

Hace un año y pico compartía esta canción. A pesar del «tranquila», del «no te preocupes», del » Confía», había algo dentro de mí que ya me lo venía advirtiendo.

Cuando empieza a cerrar la herida, un poquito de sal es suficiente para reabrirla con más miedos e incertidumbres si cabe. Ahora sé lo que se sufre.

Ahora sufro el doble porque cuando creí que llegaba al final, caigo en la casilla de la muerte y comenzamos el juego desde cero.

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