«Cuando nuestra respiración volvió a la normalidad, te separaste de mí y te volviste de cara a la pared. Yo te pregunté qué había sucedido pero tú tan solo me dijiste una frase antes de apagar la luz y dormirte abrazado a la almohada:−¿Sabes, Mia? A veces una llama tiene que apagarse para que otra …