Nunca digas «tengo que hacer…», sólo di «quiero hacerlo». Tener que, hay que, debo… son expresiones más suaves de obligación, y aquí la obligación no cabe. Siéntete libre para decir «no» sin remordimiento, el resto que hagan el trabajo de asumirlo. Mientras tengas que, mejor que no lo hagas. Sé libre. Vuela libre. Yo quiero …