Hay días que deberían no existir, y hoy es uno de ellos. Se presupone que tocan abrazos, sonrisas y ser felices. En cambio, desde que me he levantado no he podido dejar de llorar. Ayer nos apostamos tarde, por fin tuvimos esa conversación tan necesaria; y no, no fui yo quien la comenzó, fuiste tú. …